lunes, setiembre 24, 2007

Espiral positiva

Erich Stein es un tipo súper buena onda; trujillano también, el hombre es siempre una grata amistad. Erich tiene un hermano; Arturo, al cual apenas conocí en mi ciudad natal.

Arturo llegó a Montréal hace unos 5 años y empezó a trabajar ingresando datos en Symcor, una compañía dedicada al procesamiento de datos bancarios (cheques, tarjetas, etc.)


Paul Arancibia es hermano de Fernando, un conocido mío, también de mi ciudad natal; Paul llegó a Canadá hace unos 3 años y Arturo le ayudó a conseguir una posición también de ingreso de datos en Symcor.

A mi llegada Jorge Luis Cueva (Kukín para los amigos) me presentó a su grupo de amistades entre las que se encontraba Paul y fue justamente Paul quien me recomendó para aplicar a Symcor y fue así como después de una evaluación pude entrar a trabajar.

A Arturo Stein apenas lo he visto una vez en Canadá, en una reunión y antes de la oferta de trabajo de Symcor, no trabaja más en Symcor desde hace largo tiempo, supongo...

El detalle que se me viene es como un juego de relaciones y contactos que no esperas conocer, vienen a ayudarte a conseguir un trabajo (o lograr cualquier otro objetivo). Es notorio saber q alguien con quien no te conoces, pudo ser el iniciador de una cadena o espiral de favores que terminó por llegarte y que probablemente puedas tener la oportunidad de continuar...

5 comentarios:

Guillermo dijo...

Y por eso, amigo Joseph, es tan importante el "networking" y llegar a Canadá conociendo a alguien o con algún contacto por lo menos por mail.

Anónimo dijo...

Joseph, es muy cierto lo que dices, a veces basta una palabra, un contacto, una indicación del camino, un gesto para iniciar la espiral en la integración.

Por eso es nuestra responsabilidad facilitarle las cosas al que viene de buena voluntad.

Por eso también, no se entiende bien a los quebequenses que muchas veces son muy gentiles y sonrientes pero sobre trabajo prefieren no hablar... Ellos no sienten ninguna responsabilidad, por supuesto que toda regla tiene excepciones.

En resumen, siempre digo que "ES EL INMIGRANTE QUIEN AYUDA AL INMIGRANTE". Y el trabajo es lo primero.

Muy buena tu reflexión, gracias!

Joseph Morin dijo...

Una vez leí q un favor en Canadá no se devuelve, si no q se continúa (pásala nomás...!), hay q continuarla con el siguiente y la espiral seguirá avanzando.

A veces conseguimos un contacto (iniciamos el networking...) q nos ayude desde antes hasta de manera indirecta, otras, en el camino vas conociendo nuevas amistades e integrandote con ellas.

Y es cierto, q es el inmigrante el q ayuda al inmigrante; buen punto...

Irmina dijo...

Amigos, comparto plenamente sus reflexiones.
Mis compatriotas residentes en Québec nos han ayudado muchísimo y desinteresadamente desde antes de empezar el proceso, ayudaron a los que se fueron en este tiempo, ayudan a los que se están yendo y ayudan a los que recién van a empezar. Nos transmiten exactamente la misma idea de la cadena de favores de la cual hablan hoy ustedes, y de que, en ausencia de una familia, los amigos lo son.
Y además "conociendo" virtualmente gente generosa como ustedes y muchos otros y otras, estoy segura de que la cadena es entre todos los migrantes, quizás con algún refuerzo por el idioma compartido.
No me cabe duda que el sentir del que abandona el hogar conocido para empezar nuevamente lejos de casa y de los seres queridos es igual, no importa el color de la piel, ni el idioma, ni las costumbres o religión, y ese mismo sentir es el que une a quienes lo comparten.
(A la pucha! me puse filosófica-sentimental otra vez, disculpen!) <:|
Saludos a todos!

Joseph Morin dijo...

Aaaaaasu!! (Volar, me dejaste sin palabras!)